Autobiografía escritural
Proponemos clarificar una historia: la vida íntima escondida por la escritura que el texto final presentará. En efecto, los intersticios blancos que separarán cada palabra, los silencios entre letra y letra, la señal del punto, el devenir de la coma y la fuerza del acento ocultarán, junto al discurso, su propia autobiografia. Porque la cosa, pretendidamente publicable, se venía incubando desde hacía tiempo. La pensó el pensamiento cuando imaginó su primer par de ojos leyendo; la pensó, mientras contemplaba enamorado esos ojos y expectante, ansiaba el día que en ellos se reflejara la idea. Re-pensó entonces la idea y sí, ahí estaba ella, encerrada sin poder hablar en el pensamiento. ¿Cómo rescatarla de su clausura intersináptica? ¿Cómo volverla lenguaje, voz, acción? Estos planes son, por lo tanto, la gestación, la infancia, la adolescencia y la madurez de una idea de escritura. Fundamentalmente su adolescencia: adolecer en el intento de decirse a si misma, de encontrar su estilo y rasgo. De ser en el hacerse. ¿Puede describirse la textura mientras el entramado se va realizando?