Todos los textos VIENTO.DATA.SUR
Ensayo·Colección Reacciones

Los escrachados

14 de diciembre de 2018 3 min de lectura

El arco de apoyo que contiene a los escrachados es mucho más fuerte que lo que pensamos. Cada escrachado tiene un grupito bastante importante que lo defiende. Los escraches son masivos y algunos muy potentes; la mayoría, no. Cada escrache es como una avispa y la picadura dura en instagram catorce segundos. Todos los relatos de alguna forma duelen. Pero después los nombres se diluyen en el montón.

El problema, ahora, es que cada escrachado comparte con otro (un par, un igual) la experiencia del escrache. El problema, ahora, es que estos escrachados se perciben “víctima”. Una amiga escribió en su muro: “Peor que un machi con culpa es un machi víctima”. Y el problema con un machi víctima es que se cree habilitado para pedir justicia. (”Esperen los tiempos de la justicia”, dijo el Don Juan violador).

Comenzó entonces a asomar un nuevo mini-sujeto-político: el varón víctima de un escrache. Ellos se perciben víctimas. El Don Juan violador se percibe víctima.

La mayoría de las historias están protagonizadas por sub25. Las fotos de los varones escrachados dan cuenta de una estética paki-tincho. Estos aspirantes a galanes, tarde o temprano, van a esgrimir una defensa. Y para eso van a necesitar palabras, símbolos, gestos. ¿Cuáles? ¿Quiénes están elaborando este discurso?

¿Será Agustín Laje, que tiene 30 es exitoso inyectando odio? ¿Serán los cristianos fascistas, que además de inyectar odio son excelentes lobistas? ¿Serán los legisladores que no aprueban leyes extraordinarias para no perder sus bancas? ¿Serán los jueces que argumentan que un femicida no puede tomar chocolatada? ¿Será por la televisión, que de todas formas ya nadie mira? ¿Será por las redes y su demagogia? ¿Por dónde va a venir el contra-ataque antifeminista?

Los machos sienten una mezcla de culpa y miedo. Mi amiga dijo que les tiembla el hetero-ojete. Están macho-menos porque se puso en duda su integridad moral. (Los juicios del Don Juan son por calumnias e injurias). Pero el macho todavía no cae en la realidad y cree que es una víctima del feminismo. ¿Cuánto falta para que los escrachados se encuentren en un discurso común? ¿Cuánto falta para que puedan relatarse e identificarse entre sí?

Hoy el macho abandonó la escena y el centro lo ocupó una joven de 26 años junto a todas las mujeres que crecieron viéndola. El título de la novela que la hizo famosa es Patito feo. Mujeres que crecieron sintiéndose en inferioridad; son historias de superación.

Pero el macho no entró a la morgue. Se está re-elaborando, se está re-formulando. (Pasó un día y el Don Juan violador todavía no habló).

El macho descubrió que nadie con pito tiene ganado de antemano el cielo feminista. Descubrió entonces que para volver a valer socialmente tiene que eufemizar y/o reprimir todos aquellos atributos que podrían conducirlo al machi-infierno. ¿Cómo se van a re-inventar los machos? ¿Dónde? ¿Entre quiénes? ¿Quién es la nueva autoridad del macho? ¿Quién le va a hacer respiración boca a boca a los mandatos de la masculinidad?

Es una hipótesis. La figura del macho podría llegar a encontrar en las propiedades sociales de su antónimo una forma posible de salvación social. Lo opuesto al macho no es la hembra: no se trata de un biologicismo. Lo opuesto al macho tampoco es la mujer feminista radical empoderada; es una figura social que la antecede. Lo opuesto al macho es la marica. El puto malo. El macho va a impostar las formas y va a edulcorar los contenidos de su masculinidad para intentar re-establecer, con nuestra complicidad, el imperio que perdió.

¿No está sucediendo ya? ¿Qué vamos a hacer nosotros? ¿Qué vamos a hacer ahora?

Compartilo
Link copiado